martes, 20 de febrero de 2024

EUTANASIA AL CAMPO

Foto: Fernando Díaz en @nuevecuatrouno

Asistimos al canto del cisne de la vida rural.  Se acabó, esto no da para más. C’est la vie. La suerte está echada.

Si dejamos aparte el Romanticismo y la Épica de las movilizaciones y nos enfocamos en analizar el problema para buscar posibles soluciones, rápidamente somos conscientes que no hay nada que hacer mas que rendirse a las evidencias.

Estamos asistiendo a la última reestructuración del sector, a su profesionalización definitiva y a la muerte de las pequeñas explotaciones.  Con las últimas leyes ya no son explotaciones familiares, son empresas, con normas y leyes que cumplir; si te cuadran los números eres empresario, si no te cuadran estás fuera.

Agricultura y Ganadería llevan décadas agonizando, sobreviviendo de acortar márgenes, de subvenciones, de préstamos, de simultanear con otra actividad, de ayuda de la familia, de trampear; alargando la agonía siempre pensando que el próximo año lloverá más y los pastos serían más verdes y abundantes.

Si analizamos otras reestructuraciones de otros sectores en España, el proceso siempre el mismo, nos autoimponemos normas y leyes (muy nobles todas ellas) que debemos de cumplir escrupulosamente y abrimos la puerta de atrás a las deslocalizaciones y las importaciones de terceros países, que vamos a decirlo suavemente, “con otras normas”.

¿Qué sucedería si el campo español dejase de producir? Pues nada. En este mundo global, nada; así de simple y así de cruel, absolutamente nada. España no produce petróleo, ni gas, ni manganeso, níquel o cobalto, ni tenemos aluminio, ni estaño.  ¿y qué sucede? Pues nada, hay un mercado global al que tenemos que acceder para abastecernos.  Con la alimentación es lo mismo, tenemos todo el norte de África esperando para alimentarnos y toda Sudamérica para mandarnos carne a precios más baratos de los que cualquier agricultor te puede ofrecer.  Le podemos llamar competencia desleal, burocracia, abuso, injusticia,… no sé, ponle el calificativo que quieras pero el hecho es que tú tienes que cumplir estrictas normas sociales, éticas, burocráticas, impositivas y medioambientales y tu competidor no.

Como en toda reconversión todos tienen/tenemos, nuestra parte de culpa. A los políticos que hacen las leyes les hemos elegido nosotros, ser super-ecologistas también, mirar a otro lado cuando compramos productos fruto de la explotación en países del tercer mundo también. El agricultor también tiene su parte de culpa, derrocha agua, contamina, no ha modernizado su explotación, su visión siempre cortoplacista, librar el culo año a año.  El Consumidor consume por precio, puede acompañar en las protestas y sacar banderas y tal y tal, pero luego en el Súper compra por precio, y si las naranjas vienen de China y los espárragos de Perú, pues da igual, que espabilen los de aquí.

Y volviendo al principio, con más nostalgia que pena, esto se acaba, el mundo rural desaparece; ya pasó en las tierras altas de los Cameros, pueblos abandonados porque no había forma de subsistir, esto es un nuevo empujón a abandonar los pueblos.

Tal vez nos quede por ver alguna medida que alargue la agonía como una moratoria en la implantación de las normas, alguna subvención, promesas huecas, cosecha en verde, algún arancel o similares; medidas inútiles al fin y al cabo.  La señal de que este es el fin es el apoyo unánime de todos los partidos políticos, sindicatos, agentes sociales y ciudadanos; como dicen en fútbol, entrenador confirmado entrenador cesado.

Pero ojo: ¿Quién se beneficia de todo esto? Pues como siempre, el más listo, el que no sale en las manifestaciones, el que nunca se decanta por un partido político, al que nunca se le ve; el profesional, los lobbies de alimentación a nivel mundial.  Ellos son la mano que maneja los hilos de todo esto.

Tienes vena de emprendedor, dispones de 10 millones de Euros para invertir.

- ¿Elegirías España como el mejor lugar para montar una explotación agrícola o ganadera?

Ya he visto varias reconversiones, sintiéndolo mucho esta es otra más. El grande se hará más grande y lo comprará una multinacional, el pequeño se hará más pequeño y cambiará de sector, y el consumidor se olvidará del origen de lo que come y comprará lo más barato que pueda. Nada nuevo bajo el Sol.

Senior Riojano

domingo, 11 de febrero de 2024

OFICINA NACIONAL DE ASESORAMIENTO CIENTIFICO


Por la parte que me toca, entre perplejo y ofendido me deja el anuncio de la creación de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico, (ya le buscarán unas siglas, un acrónimo y un anagrama molón)

Aprovechando el día de la mujer científica, junto al anuncio de la creación de dicha oficina nacional se ha despachado el Presidente del Gobierno de España comentando la falta de asesores científicos cualificados que tenemos en este país, ponía de ejemplo el caso de la pandemia lo mal que lo han pasado los políticos sin tener científicos cualificados que asesorasen “a los que toman las decisiones”, que son los políticos sea dicho de paso.

Escribiendo sólo de memoria me sé todos estos que ya existen:

1.- CSIC – Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España. 13.300 personas trabajando.

2.- FECYT – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

3.- Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

4.- Oficina C. Se definen como, copio literalmente: “Ofrecemos al Congreso de los Diputados la evidencia científica sobre temas de interés y facilitamos el diálogo entre la comunidad científica y los Diputados y Diputadas.  Contribuimos a la toma de decisiones informadas por el conocimiento científico”

5.- ISCIII – Instituto de Salud Carlos III. Organismo público de investigación que promueve, financia y gestiona investigación biomédica y sanitaria en España.

6.- CIEMAT – Centro de investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. Organismo público de investigación.

7.- INTA – Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Organismo público de investigación.

A todos estos centros de investigación oficiales debemos añadir trabajadores y profesores de las distintas universidades que suelen compaginar (para poder sobrevivir) investigación y docencia en condiciones poco menos que de becarios durante muchos años.

Resulta cuando menos extraño que todo un Presidente de Gobierno se queje de falta de asesores cualificados cuando precisamente los asesores y cargos de confianza a todos los niveles políticos son elegidos “a dedo” por ellos mismos, ni son impuestos ni heredados ni funcionarios, eligen a los que consideran mejor les van a asesorar.  Tanto a nivel nacional como Autonómico estamos cansados de ver Consejeros o Directores Generales o Asesores o Cargos de confianza sin currículum, es decir, que a los 18 se afiliaron a un partido para pegar carteles, sin apenas preparación académica y con nula experiencia laboral acceden a cargos de confianza.

¡ Y luego se quejan de la falta de asesores cualificados los mismos que ponen en nómina a sus amigotes de juventud !!!!

Esta misma semana un amable twittero y geólogo escribía sobre algo parecido, explicaba que un plan hidrológico nacional es un asunto científico no político, sin embargo, las decisiones se toman por ignorantes en la materia con fundamentos partidistas.  Imposible que salga bien.

Pero cuidado, en este negocio ya no quedan tontos, todo tiene una explicación, y tras ir charlando con colegas del gremio durante un par de días y almorzando hoy en el bar de Tabas creo que ya lo tengo claro:

Los científicos, los técnicos, por lo general tenemos la cabeza muy dura, lo reducimos todo a datos no a colores o ideales; las cosas son como son, punto.  ¿Entonces cómo lo apañamos?

Si yo como dirigente quiero un informe técnico que justifique mi decisión, pues creo una oficina “ad hoc”, coloco a mis amigos, les pago bien y les digo que me escriban lo que yo quiero escuchar, le ponemos el anagrama de OFICINA NACIONAL DE ASESORAMIENTO CIENTIFICO, y tan contentos.

Nunca pensé que la política interfiriese así en la ciencia.

SENIOR RIOJANO

sábado, 3 de febrero de 2024

Lobby agrícola

 


Que los agricultores y ganaderos salgan a protestar con sus tractores ahora no quiere decir que antes no había crisis ni que en el futuro no la habrá. El campo Riojano y Español está herido de muerte desde hace muchos años, una muerte asistida, subvencionada, lenta y agónica pero segura.

Agricultura y ganadería son sectores en permanente reconversión hacia ningún sitio desde que somos europeos y Bruselas dicta qué puedes producir, qué cantidad y en qué condiciones.  Todavía recuerdo recién entrados en Europa aquellos famosos cupos de leche que arruinaron el sector, y a partir de ahí, a cambio de dinero nos han ido teledirigiendo hacia el abismo.

Llevo años escuchando a todos mis amigos agricultores y ganaderos que sobreviven por “la subvención” que sino toda su actividad sería deficitaria, y llevo años diciéndoles que eso es una burbuja insostenible en el tiempo, a no ser que pertenezcas a un organismo público en que da igual estar en pérdidas o ganancias, si en tu explotación no ganas más de lo que gastas y esa diferencia te la cubre el Estado, date por jodido.

Poco o nada nuevo puedo añadir a la situación, sólo ser espectador de cómo “el granero de Europa” se muere por culpa de unas normas injustas creadas por políticos que conocen la agricultura y la ganadería por los documentales de la televisión.  No puede ser que asfixiemos un sector atándole de pies y manos y pedirle que debe competir contra productos dopados de fuera de Europa.

Y de esta situación llego a dos conclusiones:

1.- Las normas estrictas de Europa favorecen a las grandes multinacionales de la producción agrícola y ganadera.  A estas corporaciones igual les da producir en España, en Etiopía o en China; producen allí por costos, burocracia, impuestos y leyes medioambientales.  Y de esta forma todo pequeño productor ya está fuera del mercado.  El pez grande se ha comido al pequeño con la connivencia de nuestros políticos.

2.- La casi exclusiva forma de vida en un pueblo es ésta, agricultura y ganadería; si añadimos que el sector del vino está en plena reconversión y los pequeños viticultores abandonando las explotaciones; pues la tormenta perfecta con epicentro en el mundo rural se acerca de nuevo para barrer una vez más a la población de los núcleos rurales hacia la capital y la paguita.

Como corolario y final de este desahogo me pregunto si nuestros políticos, principalmente los europeos, hacen estas leyes tan lesivas gratis o los lobbies de la alimentación mundial están por rondando por ahí.

SENIOR RIOJANO

viernes, 19 de enero de 2024

PUEBLOS VACIOS


Seguramente estoy equivocado, pero mientras no me demuestren lo contrario todas las políticas y programas para luchar contra la despoblación de nuestros pueblos son muy desafortunadas.

Cíclicamente como las estaciones, nos hacen llegar mensajes para recordarnos que “la lucha continúa” por repoblar nuestros pueblos, todas llevan una comisión de estudio, un grupo de trabajo, o estudios de sesudos departamentos dentro de cada partido político formado por los mejor formados en la materia e inevitablemente llegan desde la capital, por un lado; por otro, también cíclicamente van apareciendo “hijos del pueblo” que dedican mucho tiempo y energía para dinamizar socioculturalmente las localidades que vieron nacer a sus padres y abuelos. Buenos ejemplos son las asociaciones de amigos de tal o cual pueblo, o de tal o cual ermita; sin mucho esfuerzo me acuerdo de mis amigos de Treguajantes, o de Laguna, o los de la editorial La Zamarra (entre otros), loables ejemplos de trabajo desinteresado por recuperar la actividad en los pueblos.  De hecho, muchos descendientes están reconstruyendo casas, asfaltando calles, rehabilitando espacios naturales, plantando árboles y organizando unas fiestas entrañables que realmente hacen que esos días de celebración sea una delicia estar por allí.

Pero; si el objetivo es fijar población estable, ni estas asociaciones están preparadas ni este es el camino, se necesita algo que cada vez es más complicado de conseguir: Trabajo.

Sólo tenemos que echar la vista atrás y analizar el porqué del éxodo a la capital, ¿porqué la gente en un momento dado decide abandonar el pueblo? La respuesta es clara, falta de trabajo, falta de una forma de ganarse la vida.  Ejemplo, Villarroya tenía 450 habitantes hace 60 años, hoy tiene 7; hace 60 años Villarroya tenía 2 minas de carbón, hoy ninguna. La misma comparación se puede hacer con otros pueblos que primero explotaban sus bosques, luego el ganado, luego la agricultura y actualmente nada.  Históricamente la población se asienta donde más fácil se consigue alimentos, trabajo y ocio.  Muchos pueblos o ciudades han nacido a la vez que una explotación y han desaparecido con la misma dejando los restos de lo que alguna vez fue una población grande con todos los servicios.

Insisto, lo único que puede atraer población es el trabajo, esos globos sonda de invertir en infraestructuras deportivas, cajeros automáticos, farmacias o festivales de música nunca servirán de nada si la gente no tiene cómo ganarse la vida, así de simple.  El planteamiento no es crear las infraestructuras y los servicios para que la gente venga, sino todo lo contrario, si la gente viene a trabajar se instalarán y las infraestructuras se crearán cuando sean necesarias.  El orden lógico de las cosas, primero la necesidad y luego el remedio.

Por ello, considero que todos los que dicen luchar contra la despoblación desde un despacho de la capital inyectando de vez en cuando dinero a modo de “regalo de la administración para mis amigos del pueblo”, que a duras penas les llega para asfaltar 2 calles y poner 4 farolas; pues que se están equivocando si el objetivo es fijar población.  No todo vale en la búsqueda del voto, creo que deben ser más reales, más transparentes, más realistas; poner los datos encima de la mesa y contar de forma creíble cuánto te costaría en euros emprender en un pueblo.

Lo tengo claro, a no ser que seas jubilado o funcionario, no hay forma de ganarse la vida en los pueblos, a lo sumo puedes casi autoabastecerte de alimentos a duras penas. Por eso, la semana pasada preguntaba primero en el bar y luego en X:

“¿Qué negocio rentable y dinamizador de la Sierra montamos en el pueblo cuando nos retiremos de lo nuestro?”

Esta pregunta la hago siempre que tengo oportunidad a miembros de todos los sectores públicos implicados, y la respuesta no es qué negocio (porque creo que no tienen ni idea pues no han creado un puesto de trabajo en su vida), sino cuánto de tu dinero, de tus impuestos, van a dar para gastar en los pueblos en lo que ellos llaman lucha contra la despoblación.  Lo reducen a dinero puro y duro, a ayudita, a paguita.

Empresa de vigilancia y/o Residencia de ancianos fueron las respuestas de dos amables twitteros.

¿Tienes alguna idea mejor? Pues apórtala.

SENIOR RIOJANO

jueves, 11 de enero de 2024

Coge la pasta, y corre.

 


Hoy se hace público que One Rock Capital Partners ha comprado Constantia Flexibles, ósea, al viejo Tobepal de toda la vida de la carretera de Burgos que nació de dos amigos hace un siglo.  Sobre el papel es una operación más de unos fondos de inversión que adquieren una empresa, o grupo de empresas, con el único objetivo de sacar rentabilidad pura y dura en el plazo de tiempo más corto posible con el cuaderno de cargas fotocopiado de operaciones similares asegurando la continuidad de todos los puestos de trabajo, prometiendo grandes inversiones, ampliaciones, mejoras en Seguridad laboral, mantenimiento y aumento de la cúpula directiva, etc, etc, etc, como siempre dicen “vienen para aprender y servir a La Rioja” (sic). Lo de siempre, vaya.

Las últimas compras sonadas en La Rioja han sido de Invespanel por Kingspan, Viamed por Macquarie ya propietario de casi todos los centros privados Riojanos, Induplast que compró a Petroplast, Grupo Costa se hizo con la Alegría Riojana, Berlín Packaging a Tapas y Envases, Bondalti a Aema.

La mayor parte de estas operaciones de compra o adhesión no salen en prensa pero existe un goteo de pymes que son adquiridas por grupos importantes o por fondos buitre que particularmente me llaman mucho la atención.  Se ha profesionalizado tanto las compra/ventas que el propietario del capital no sabe ni dónde ni cómo lo están invirtiendo y el gestor ni sabe ni quiere saber de empresas reduciendo la actividad a un Excel con un recuadro de números en negrilla resultado de Ingresos-Gastos, si el número es negro y grande, bien; si el número es rojo pues a trocear la tarta y venderla por partes hasta llegar a una suspensión de pagos que les exima de toda responsabilidad económica.

Dicho esto, me hago un DAFO mental de si este escenario es bueno o malo y a quién beneficia o perjudica; y en la segunda derivada busco el porqué.  ¿Qué lleva a una pyme en pleno proceso de ampliación y crecimiento a dejarse comprar, o venderse, a un grande?

El mundo es un no parar de cambios donde sólo sobreviven los que más rápidamente se adaptan al nuevo entorno, esto es una máxima aplicable a cualquier ámbito de la vida y principalmente a los negocios.  Hace unas décadas las reglas de juego para crear una empresa, negocio o emprender eran bastante diferentes a las actuales (ni mejores ni peores, simplemente diferentes), de hecho, era muy habitual que las personas comenzasen a trabajar en un taller y al poco tiempo, una vez aprendido el oficio montar su propio negocio; la tendencia era expansiva, un taller era el origen de muchos talleres; prácticamente cualquiera con los conocimientos básicos de su profesión, carpintero, mecánico, electricista, fontanero, caravistero, escayolista, encofrador, carnicero, o cualquier otra; podía montar sin casi inversión su propio negocio, podía emprender y prosperar.  Ese era el ascensor social más común: aprender un oficio trabajando e independizarse intentando ir ampliando negocio.  Fueron muchos a los que les fue muy bien, por lo menos en la primera y segunda generación.

Pero llegamos al siglo XXI con su globalización, sus comunicaciones, sus migraciones, sus guerras, sus políticos con sus políticas, ecología, normativas, funcionarios y burocracia; mucha burocracia, mucho papel, mucha gestión, muchos impuestos y mucha duplicidad en las administraciones; entre otros muchos cambios; esto por lo menos para autónomos y Pymes, las grandes corporaciones con grandes e importantes inversores y accionistas juegan en otra liga, en la liga de los que tienen línea directa con el Estado, las Administraciones y las leyes. Sus obligaciones no son como las tuyas.  Pues en este entorno hay que remar.

El hecho es que estamos asistiendo a una involución en la organización empresarial, ya nadie se hace rico o mejora su nivel y calidad de vida por emprender o montar su negocio; fijémonos en los datos: 9 de cada 10 negocios cierran en los primeros cinco años de vida, el 90% fracasan, ¿Arriesgarías tu dinero, tu casa y tu tiempo si te dicen que tienes un 90% de posibilidades de arruinarte de por vida? Respóndete con sinceridad.

Por otra parte los negocios supervivientes de décadas anteriores están literalmente asfixiados y despistados. Las normas y leyes cambian constantemente sin tiempo para adaptarse, la carga fiscal es cada vez mayor y las obligaciones para con todos los sectores no para de crecer.  Los bueyes que tiran del carro están fatigados y su carga es cada vez mayor; sólo desean parar, que alguien les compre el negocio, coger el dinero e irse bien lejos de este sindiós y que del carro tire otro tonto.  Ser autónomo, tener un pequeño negocio o emprender, lejos de hacerte ganar dinero te estropea la salud mientras observas cómo todo el mundo a tu alrededor vive mejor que tú a tu costa.

Los negocios y las profesiones han dejado de importar a nadie, han perdido el romanticismo de construir o de fabricar o de tratar tu negocio y a tus empleados como a parte de la familia.  Sólo queda el Excel, las obligaciones tributarias y el pensamiento generalizado de que eres un rico explotador.

Ante esta situación es más que normal el presente panorama, el grande cada vez es más grande y deshumanizado y el pequeño o se muere o se lo comen.

Así que si tienes un negocio y puedes venderlo: “Coge la pasta y corre”

SENIOR RIOJANO

sábado, 6 de enero de 2024

COLAPSO


No sé muy bien por qué me despierto esta mañana de Reyes dándole vueltas a todas las noticias de colapso administrativo que recuerdo últimamente.  Evidentemente la patata caliente ahora son las urgencias por Covid, Gripe e infecciones respiratorias, pero estas saturaciones y desencantos no son nuevos.

Voy repasando mentalmente mientras desperezco y sin mucho esfuerzo recuerdo colapsos y quejas reiteradas en:

-       Justicia, Bomberos, atención primaria, lista de espera para cirugías, Servicios Sociales, INSS, Oficina de extranjería, SOS 112, Sindicato Enfermería, Cárceles, Centros de Inmigrantes, Listas en Residencias de ancianos y centros de día, escasez de Guardia Civil y de Policía, ADER paralizada…

Así, sin rebuscar, todos estos servicios básicos y elementales para la ciudadanía están colapsados, y no lo digo yo, lo dicen políticos, sindicatos, trabajadores y usuarios que al final son los afectados.

Llegar a una cierta edad te da la ventaja de tener una perspectiva más amplia del mundo y sus problemas, de haber vivido en tus carnes lo que a otros les han contado interesadamente, ¿a dónde voy? Pues que cada vez pagamos más y los servicios básicos funcionan peor, o al menos esa es la sensación generalizada de los que peinamos canas.

Estas situaciones no pasan de la noche a la mañana, todo lleva su proceso que lenta e irremediablemente te lleva a la situación actual, muy poco a poco, día a día, legislatura a legislatura, partido a partido la calidad y cantidad de servicios se va mermando.

El origen del problema no es único pero la solución inevitablemente debe pasar por gestores profesionales experimentados y esquivar a la clase política ignorante, inexperta, cortoplacista y radicalizada cuya única vocación es vivir de moverse en el barro y aplazar o ignorar los problemas reales.

Tal vez debiéramos analizar con datos en la mano algunas cuestiones:

1.- ¿Oferta vs Demanda? Es decir, ¿están los servicios dimensionados correctamente para la demanda de la actual población y sus necesidades?

2.- Rendimiento. ¿Está la administración rindiendo en indicadores aceptables? Es decir: ¿cada funcionario trabaja lo que debe trabajar? ¿Existe alguna forma de aumentar productividad y reducir su coste? (lo de trabajar menos horas para producir más se lo dejamos a los profesionales del fango, aquí no viene al caso)

3.- ¿Se están priorizando correctamente los recursos económicos? Los presupuestos de la administración son cada vez más elevados porque cada vez pagamos más impuestos, pero ¿en qué orden se prioriza el gasto? Estamos cansados de ver gastos inútiles en traductores, en aeropuertos ruinosos, en oficinas de colocación de amigos, en asesores infinitos, en cargos sin cargas; ¡pero faltan médicos! Pues tal vez la prioridad de gasto no está pensada para el pueblo llano sino para los políticos y sus amigos.

4.- Administración SXXI. Esto sería gracioso si lo pagase otro, pero lo pagamos entre todos. Es obvio que están aplicando soluciones de hace dos siglos a los problemas actuales, toda solución pasa por asignar más dinero y más personal a cada Ministerio.  Repito: Es tal la mediocridad y cobardía de nuestros dirigentes que sus soluciones siempre son las mismas, aumentar presupuesto y contratar más personas.

Seguramente que las causas de la situación actual son más numerosas y mucho más profundas que las cuatro pinceladas indicadas, pero da igual, el hecho es que hemos entrado en un círculo vicioso de pagar más­ - recibir menos – endeudarnos más y no veo a nadie con las ganas y la capacidad de revertir esta situación.

Si nos olvidamos de los máximos y los mínimos que suelen desvirtuar las gráficas y nos quedamos con la tendencia, claramente actualmente la tendencia es al colapso, y si colapsamos, Sanidad, Justicia y Educación, se acabó el Estado de Bienestar, tendremos muchas lenguas con muchos traductores, seremos país de países, muchos coches oficiales, amnistiados de cañas, inmigrantes LGTBI+; seremos super modernos, pero el Estado de Bienestar, tu bienestar se va al carajo.

SENIOR RIOJANO

martes, 19 de diciembre de 2023

4 x 5 días


Nadie en su sano juicio se negaría a trabajar 4 días y cobrar por 5; porque dicen los expertos (políticos y sindicales) que se produce más trabajando menos.

Con otro planteamiento más realista tal vez me lo creyese, pero lo siento, dicho así, no tiene ni pies ni cabeza, va en contra de toda lógica y echa por tierra el trabajo de todos los que nos dedicamos a la productividad; en otras palabras, se están burlando de nosotros.

Es un axioma que no se cree ni el que lo plantea.  Sanidad Española colapsada, ¿alguien se atrevería a decir que la solución pasa por hacer que los médicos y sanitarios reduzcan su jornada un 20% porque así atenderían más pacientes? El albañil que te está reformando el piso, ¿le dices que los viernes no venga para que te acabe antes la obra? Mi amigo Luis el camionero, ¿le planteo que los viernes aparque el camión para así hacer más kilómetros a la semana?

Desde que la humanidad existe estamos evolucionando, estamos aumentando la productividad mejorando procesos, materiales, métodos y productos.  Invertimos muchos medios económicos y humanos en eso de lo que vamos a la cola de Europa, en productividad, en Innovación, en I+D; si dejas de pedalear te caes, estás fuera del negocio; pero de esto, a querernos hacer tragar el sapo de que trabajando menos horas se rinde más, no se lo cree nadie con dos dedos de sentido común.

Por supuesto que yo quiero trabajar 4 días y cobrar por 5, y el peluquero, y el agricultor, y el que tiene vacas y ovejas, y el que pone ladrillos; y todos queremos pasar más tiempo en casa con los nuestros y con nuestros hobbies; pero basar una legítima y lógica conciliación trabajo/ocio en una mentira sólo nos aleja del objetivo.

Si este planteamiento fuese cierto y alguien se lo hubiese creído, en este momento estaríamos hablando de cobrar por objetivos, por trabajo realizado; quiero decir: Si en tu trabajo fabricas al mes 1.000 botes ( o lo que quieras) y cobras 1.000 €, el planteamiento sería justo el contrario, te comprometes a fabricar 1.000 botes al mes, te sigo pagando 1.000 € y en cuanto los acabes te vas a casa. ¿Habéis oído algo así?  No tenemos la cultura de trabajar por trabajo terminado, no se nos ha incentivado nunca por llegar o superar objetivos; somos más pícaros, nos gusta cobrar por horas no por trabajo terminado, que el riesgo y los problemas los asuma otro.

Quede claro que ojalá nuestros hijos trabajen menos horas/semana que nosotros y ganen muchísimo más dinero que nosotros. Pero, y cuando escribo un pero lo anterior no vale para nada, pero, por favor no los tratéis como tontos, que el populismo, las palabras vacías y las soluciones lógicas e irrealizables no se instalen en sus cabezas, que tengan sentido común y sepan cuando les están engañando/utilizando para otros fines más terrenales que buscar su bienestar a costa de los ricos; que esa película ya la hemos visto.

Y acabo con una pregunta para la chavalería:

Con el ejemplo anterior de cobrar por bote fabricado: ¿harías más botes/mes y por ende más horas/mes para ganar más dinero? O ¿harías menos botes/mes por trabajar menos horas/mes y ganar menos dinero?

SENIOR RIOJANO