sábado, 24 de febrero de 2024

Faltan los animalistas

 

Los insultos tienen como único objetivo provocar, llamar la atención, menospreciar para alterar el normal funcionamiento de la persona insultada; y como todo tiene su cara y su cruz; la cara buena es que un buen insulto en boca experta puede desestabilizar la moral del rival, y la cara mala es que después del insulto el resto de la frase ha perdido ya toda razón o justificación.

Esta semana, desapasionadamente hemos podido ver la pancarta que los agricultores en sus protestas mostraron ante la delegación del gobierno (ver foto), literalmente decía: “La perra de Sánchez no nos intimidará, somos lobos”.  Como era de esperar cual guión preescrito hemos asistido a la puesta en escena de cada uno de los stakeholders de este negocio.

Por un lado los propios agricultores, han lazado la pedrada, se dan cuenta que han dado en la diana de la viralidad y se vienen arriba; se saben con el foco mediático apuntándoles y su postura es hacer hincapié en las reclamaciones dejando de lado el insulto, van a la segunda parte del mensaje en el que se autodenominan lobos (les falta lo de plateado, pero bueno, para la siguiente) que no se dan por vencidos.

Los políticos, una vez más, sin sorpresas, siguiendo a pies juntillas con el papel que les toca.  La oposición al gobierno hace como que ni ve ni oye ni siente ni padece y se olvida de comentar nada del insulto machista y se centra en la reivindicación; los del grupo afectado, en este caso los de la cuerda de la Delegada del Gobierno en La Rioja ponen el grito en el cielo, cierran filas, muestran apoyo, desvían la atención de las reclamaciones, que si ni un paso atrás ante la fachosfera (que podían cambiar de guionista porque no para de repetirse, pero bueno, para la siguiente), que cavernícolas que si tal, que si cual.

Los grupos feministas consiguen su cuota de pantalla poniendo el acento en que el insulto es machista, que si se lo dicen porque es mujer, que si el patriarcado, los maltratadores, y tal y tal.  Ósea insultar sí, pero a una mujer no.  Lo mismo de siempre, con las mismas frases de siempre de toda la camarilla de siempre.  Bien, en su lugar, velando por la lingüística de este país de maltratadores.

Los medios de comunicación divulgándolo rápidamente a nivel nacional, pocos medios tratan la noticia con imparcialidad y profundidad, los generalistas de uno y otro bando haciendo el trabajo sucio de adoctrinar a las masas en uno u otro sentido dependiendo de quién les pague las nóminas (porque de la publicidad no institucional y de las subscripciones sabemos que no viven); pero bueno, también dentro de lo normal, sin nada que reprochar, por fin salimos en medios nacionales, fotos, conexiones en directo y tal, venga, que todo es empezar y salir en la tele independientemente de para bien o para mal nos hace creer importantes por unos minutos.

Pero me faltan los animalistas, ¿dónde se han metido esta vez? ¿Les ha fallado el Whatsapp, el guionista está de vacaciones? No sé, me tienen preocupados.

Llevo unos días esperando su reacción, algo, tal vez su ofendido comunicado a la prensa, denuncia ante alguna comisión europea de defensa de los derechos de los animales, ir al juzgado, una concentración con batukada; se han despistado, sus intelectuales han estado lentos y torpes, la asociación animalista no puede consentir que una persona sea comparada con un animal, y mucho menos con un perro, tremenda ofensa hacía los perros ni puede ni debe quedar impune ante la ley y los ojos de Dios.  Que esto de utilizar animales en los insultos es algo muy grave, porque llamar a la Delegada Perra y autodenominarse el agresor lobo cuando el lobo es lo mejor que le puede pasar a nuestra ganadería hay que subsanarlo rápidamente que el día menos pensado estos salvajes se autodenominan tigres o leones que sería ya el no va más.

Dicho esto; no me gustan los insultos, nunca los utilizo, siempre me pareció de mal gusto mentar a la madre de nadie o menospreciar su condición afectivo/sexual o maldecir a ningún Dios o burlarse de un defecto físico o del aspecto o insinuar hechos delictivos que no puedo probar; y evidentemente (ahora sin sorna) ese insulto es machista, de mal gusto y fuera de lugar.  Que han conseguido el objetivo de llamar la atención, es evidente, pero que han bajado varios peldaños en la estima que les podíamos tener, también.  Se han desenfocado ellos solitos mezclando churras con merinas. Para no perder credibilidad no se puede atacar nunca jamás en lo personal a la persona, se atacan sus hechos, su trabajo, las situaciones injustas, pero separando persona de personaje, separando su trabajo de su ser.

Y ya que estoy con lo de las pancartas e insultos hay dos que recuerdo perfectamente y que me ofendieron profundamente, una dedicada a Alex Dorado: “Dorado traidor maricón y mentiroso”, y otra pintada en Nájera: “Psoe moros maricones”.

En ambos casos me repito en todo lo anteriormente escrito, para Alex Dorado me resulta vomitivo apelar a su vida personal para dañarle a él (que espero no le afectase en absoluto), y en el caso de Nájera lo mismo, eso ya me hace no mirar más del mensaje (si es que hay mensaje) y deducir la calaña de quien lo escribe, porque quedan muy bien retratados.

Feliz Domingo.

SENIOR RIOJANO

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